Las tecnologías digitales están cambiando rápidamente y de un modo drástico las empresas y los modelos de negocio en todos los sectores y en cualquier lugar del mundo. Muchas organizaciones tratan de incorporar estos avances para aprovechar los beneficios de estas tecnologías, o simplemente para no quedarse atrás respecto de su competencia, o lo que es igual, sobrevivir.

Mientras que muchas empresas que no cuentan con grandes recursos de IT centran sus esfuerzos en emplear las tecnologías SMAC (Social, móvil, analítica y cloud), una auténtica transformación digital va mucho más allá de la implementación tecnológica.

Según Gartner, la transformación digital empresarial es el proceso de explotar las tecnologías digitales y las capacidades que las soportan para crear nuevos modelos de negocio robustos. El Global Center for Digital Transformation (participado por Cisco) afirma que la transformación digital se basa en el cambio organizacional, porque requiere cambiar la forma en que las personas trabajan y cómo piensan. Deloitte asegura que es la estrategia, y no la tecnología, la que dirige la transformación digital.

En nuestra experiencia, a la hora de implementar proyectos de transformación digital, existen tres factores clave que deben tenerse en cuenta y sobre lo que es importante pivotar el resto de acciones si se quiere asegurar el éxito.

Estrategia

El informe de Deloitte “La estrategia, y no la tecnología, dirige la transformación digital”, basado en un estudio de la implantación digital en las empresas, muestra como solo un 15% de las empresas que están en una fase inicial de implantación digital afirman que tienen una estrategia digital clara y coherente. Por su parte, entre las empresas más maduras en el ámbito digital, más de un 80% tienen una estrategia bien definida. La falta de una estrategia digital clara es, por tanto, una de las principales barreras para la transformación digital.

Definir una estrategia en el ámbito digital requiere una combinación del uso de las técnicas tradicionales de análisis de negocios (análisis DAFO o PESTEL, business model canvas, las 5 fuerzas de Porter, etc.) con una visión más amplia de lo que la tecnología y la innovación supone en un mundo en el que los cambios se producen a gran velocidad y en el que el riesgo está implícito al no haber tiempo para los antiguos largos procesos de desarrollo y pruebas.

En este nuevo escenario, las empresas que triunfan parten de una visión futura de su negocio, en la que se incluyen aspectos como las demandas y la experiencia de sus clientes, la reducción de costes y el aumento de la productividad, o incluso el desarrollo de nuevos servicios o modelos integrales de su negocio.

La diferencia en la transformación digital es que esta visión incluye cambios que son necesarios o posibles principalmente gracias a las capacidades que nos ofrece la tecnología. Otros factores (políticos, sociales, económicos, normativos, medioambientales, etc.) también pueden ser tenidos en cuenta, pero será la tecnología la que habilite y de respuesta a estas nuevas necesidades.

Cada negocio es diferente y tendrá que definir su estrategia de manera distinta en función de sus objetivos y sus capacidades, pero es importante siempre, antes de abordar un proyecto de transformación digital, ser consciente de que la tecnología no es un fin en sí mismo, y que los cambios que suponen una transformación digital van mucho más allá de la implantación de un determinado software.

La estrategia debe incluir también herramientas de optimización y mejora continua, que permitan evaluar constantemente los avances y realizar los ajustes necesarios para conseguir los objetivos planteados. En este sentido, es establecimiento de unos indicadores de referencia es fundamental para asegurar el éxito de la transformación.

Personas

Cualquier proceso de transformación dentro de las empresas es llevado a cabo por las personas que forman parte de ellas. Si esto es cierto en cualquier tipo de cambio, en los procesos de transformación digital es aún más importante, ya que van a afectar directamente a toda la organización. Cualquier empresa que haya puesto en marcha un proyecto tecnológico importante, como la implantación de un ERP, sabrá que la resistencia al cambio es uno de los principales factores de fracaso.

A la hora de incorporar a las personas a los proyectos de transformación digital, debemos fijarnos en tres ejes principales:

  1. Liderazgo: Cuando las personas que ocupan puestos clave en las empresas comprenden la importancia de la transformación digital y están involucrados de una manera proactiva con la misma, el éxito del proyecto es mucho mayor. Incorporar perfiles específicos con amplios conocimientos digitales para liderar el proceso, como un Director Digital (CDO), se ha demostrado como un factor que multiplica las posibilidades de éxito.
  2. Capacidades: Otro de los factores de éxito en la transformación digital es el desarrollo del talento y las capacidades de los empleados a lo largo de toda la organización. Para ello es importante llevar a cabo una tarea de redefinición de los roles y las responsabilidades de manera que estén alineados con los objetivos de la transformación. Entre las capacidades más críticas están aquellas orientadas a la integración del negocio con la tecnología y las relativas a la innovación tecnológica.
  3. Empoderamiento: La transformación digital es también, y principalmente, una transformación de la organización. Se destruyen silos de información y decisión para hacer una empresa abierta mucho más colaborativa, por lo que es vital que los empleados participen también de una manera activa en el proceso.

En este proceso de cambio es también fundamental establecer mecanismos de comunicación fluidos que permitan a los lideres implicar a todos los equipos en la transformación, y de igual modo que habiliten la comunicación de abajo hacia arriba para facilitar la participación de toda la empresa en el proyecto.

Tecnología

Por supuesto, en un proceso de transformación digital, la selección e implantación de las tecnologías que permitan desarrollar la estrategia y lograr los objetivos planteados es, en último término, lo que va a permitir que el proyecto llegue a buen puerto.

No vamos a entrar aquí a detallar de nuevo todas las tecnologías que pueden incorporarse a la transformación digital, entre las que estarían las tecnologías SMAC, pero también otras como la inteligencia artificial, el internet de las cosas (IoT), los wearables, etc. Lo que pretendemos resaltar es que la elección de la tecnología depende de los procesos que trates de implantar u optimizar para llevar a cabo la estrategia definida.

La tecnología no es más que un soporte para llevar a cabo la estrategia. No se trata de buscar las tecnologías más avanzadas o disruptivas y encontrar un hueco para implantarlas en la empresa, si no en encontrar la tecnología que mejor encaje con los objetivos de la empresa y en cómo implementarlos efectivamente.

Un último apunte en lo que se refiere a la tecnología es que es importante incluir en la búsqueda tecnológica un componente de innovación. Quizás la solución ideal para un determinado proceso aún no exista, pero el ritmo de desarrollo tecnológico fácilmente puede hacerla posible rápidamente.